Fatiga pandémica

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La fatiga pandémica podría ser la explicación a los cambios de actitud y de comportamiento ante la crisis sanitaria del COVID19 que estamos experimentando a nivel poblacional.

¿Sabes en qué consiste esta fatiga pandémica y cómo puedes combatirla?

La situación de partida

Aún recuerdo aquellos días de marzo cuando tenía que ir a trabajar como psicóloga en el teléfono  de primera atención psicológica del Consejo general de la psicología y Ministerio de Sanidad.

Cuando salía del aislamiento de mi casa, cuando dejaba a mis niños y a mi pareja confinados en casa, haciendo los deberes y sus cositas sin rechistar…

¡Niños de 12 y 4 años sin salir de casa, súper responsables, adaptándose a la nueva situación impuesta por la pandemia!

Yo me iba a la calle con mi hidrogel, mis guantes y una mascarilla FPP2 difícil de encontrar en las farmacias debido al desabastecimiento del momento.

Al salir a la calle, me entraba un nudo en la garganta al ver las aceras de Madrid desiertas, vecinos que ayudaban a gente mayor para realizarles las compras, gente aplaudiendo en los balcones todos los días a las 20:00h dando las gracias a los sanitarios por su maravillosa labor.

Parece que por aquel mes de marzo todos tolerábamos mejor aquellas medidas tan drásticas de confinamiento.

¿Qué pasa ahora?¿qué nos esta pasando?

Las medidas que tenemos ahora son mucho menos restrictivas de las que teníamos en marzo, pero la sociedad parece tolerarlas peor.

La fatiga pandémica podría ser la explicación a estos cambios de actitud y de comportamiento ante la crisis sanitaria del COVID19.

Al menos durante un tiempo, al principio de la pandemia la mayoría de nosotros experimentábamos una sensación colectiva de pertenencia. Casi todos sabíamos que era importante tomar medidas a nivel particular para frenar la pandemia a nivel global.

Nos quedamos de la noche a la mañana sin libertad de movimiento y parecía que en esos momentos lo tolerábamos mejor que ahora, cuando ahora las medidas son menos drásticas que entonces.

En esos meses de marzo, abril y mayo, la mayor parte de la población confiábamos en que esas normas eran necesarias, las aceptábamos y nos comprometíamos con ellas en aras de nuestra comunidad, de nuestros mayores, de nuestro sistema sanitario…

Sentíamos que nuestra especie estaba en peligro y el sentimiento de pertenencia a la
comunidad
era muy fuerte.

Nos lanzábamos mensajes de ánimo de que todo iba a salir bien, los niños dibujaban arcoíris en las ventanas, parecía que estábamos convencidos de hacer lo que fuese en favor de nuestra comunidad.

El rechazo a la pandemia

El economista canadiense y editor del Informe Mundial de la Felicidad, John Helliwell, explicó ese fenómeno muy bien en una entrevista en el World Happiness: «cuando nuestro propósito como sociedad es el mismo para todos, se forjan lazos entre nosotros que hacen que surja la confianza de manera natural”.

Cuando, como está ocurriendo en la actualidad,  la ansiedad y el estrés son más fuertes que la sensación de conexión, estamos ante lo que los expertos denominan Fatiga pandémica.

Como ha explicado recientemente la experta de la OMS, Katrine Bach Habersaat, la “fatiga pandémica está carcomiendo el cambio en el comportamiento inicial de la sociedad en general (el que se dio en los primeros meses de la pandemia), y está aumentando el resentimiento colectivo contra otras medidas de salud pública».

En la actualidad ya estamos viendo cómo ante medidas mucho menos drásticas que en marzo, mucha gente reacciona con movimientos sociales de rechazo a las medidas tomadas por sus gobernadores.

Una posible explicación a este cambio de actitud podría ser la fatiga pandémica.

¿Qué es la fatiga pandémica?

La llamada fatiga pandémica es un tipo de agotamiento que, según expertos como Bach Habersaat, podría explicar este cambio de actitud generalizada. Ese cambio repentino de la aceptación y la confianza, al rechazo y la rebelión.

Es el desgaste emocional producido por las tensiones y preocupaciones acumuladas durante los últimos meses como consecuencia de la frustración ante las restricciones y medidas impuestas por los gobiernos, el miedo a enfermar o a contagiar a otros, la amenaza de una situación económica inestable o el temor a perder el trabajo.

Sentimientos de  frustración, de rabia, de miedo y tanta incertidumbre acumulada durante demasiados meses, gana a esa sensación que teníamos al principio, de conexión y de pertenencia.

Decir fatiga pandémica es lo mismo que decir estrés generado por estímulos que tienen que ver con la pandemia y que actúan como estresores.

¿Cómo afecta el estrés a nuestra manera de pensar y de actuar?

Digamos que después de siete meses, el cansancio, la frustración por las medidas restrictivas, el miedo al contagio y a la situación económica, unido a la saturación de información sobre la pandemia nos han colocado colectivamente en modo estrés. 

Esa es la causa de que se estén viendo comportamientos de rechazo y de protesta por las medidas adoptadas por algunos gobiernos, que no tienen nada que ver con las actitudes prosociales de antes.

Vivir «en modo estrés» significa vivir con la sensación permanente de que hay una amenaza ahí fuera; es decir, vivir en modo alerta, en modo superviviencia.

Durante muchos meses hemos sufrido mucho desgaste emocional, hemos cambiado nuestros estilos de vida, hemos estado sometidos a mucha ansiedad e incertidumbre, hemos temido perder nuestros trabajos, hemos tenido mucho miedo de contagiarnos del virus, hemos visto a mucha gente cercana enfermar, morir…; hemos estado expuestos a soledad, a pérdida de relaciones familiares y sociales…

En definitiva, hemos tenido sentimientos fuertes de desesperanza por no saber cuándo acaba esta pandemia.

Ante esta fatiga pandémica debemos tratar de trabajar para la resiliencia de toda la población. La resiliencia entendida como capacidad de los seres humanos de resistir y vencer la adversidad.

Juntos, y volviendo a la conexión que teníamos como especie, volveremos algún día a reestablecer el equilibrio y la vida que teníamos antes. Hemos hecho muchos esfuerzos que si nos los hubieran contado antes de esta pandemia, ni nos lo hubiéramos creído.

Pero sí, lo conseguimos, y lo hicimos realmente bien. Ahora no vamos a tirar todos nuestros esfuerzos por la borda.

Algunos consejos para evitar la fatiga pandémica:

1. Cuidar nuestro cuerpo practicando un estilo de vida saludable

Mantén una alimentación equilibrada, ten normas y hábitos en tu sueño, descansa. Así tu sistema inmunológico estará fortalecido.

2.  Filtra y limita el consumo de noticias a una hora o menos al día

Es positivo estar informado pero la sobreinformación te puede sobrecargar emocionalmente.

3. Reduce tus niveles de estrés haciendo tareas o ejercicios que te calmen.

4. Sigue en conexión con tu entorno

Realiza videollamadas, llamadas a tus familiares, compañeros y amigos.  

5. Acepta y expresa tus sentimientos

No reprimas tus sentimientos, compártelos con tu entorno.

6. Reduce la incertidumbre

Vive en el aquí y ahora y disfruta de lo bueno del presente.

7. Crea nuevas rutinas de vida

Es bueno organizarse rutinas en esta vida Covid que estamos viviendo. Cumple con tus nuevas rutinas.

Si te sientes fatigado, triste, desesperanzado, con mucha rabia, con impotencia y con todos estos consejos no consigues sobrellevar la situación. Incluso, puede que en ocasiones no te reconozcas, busca ayuda profesional, un psicólogo te puede ayudar a sobrellevar esta sobrecarga emocional.

No dudes en pedirnos cita. Podemos ayudarte a superar estos momentos de fatiga pandémica.

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1 comentario en “Fatiga pandémica”

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