Conflictos familiares: cómo tratarlos

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Una familia son un grupo de personas con vínculo entre ellos. Por ello, debido a esa relación tan estrecha, es habitual que surjan conflictos entre los miembros. Te contamos los tipos de conflictos familiares que puede haber y cómo tratarlos.

Origen del conflicto

Hay diferentes tipos de conflictos familiares. La principal división la hacemos en función del origen del conflicto y en función del tipo de vínculo entre las personas.

Las discusiones

Las discusiones, los conflictos y todo tipo de disputas son habituales en nuestra sociedad, por eso, el seno familiar no permanece ajeno a esta realidad. El hecho de vivir en comunidad con personas con diferentes puntos de vista, propicia las discusiones.

Sin embargo, este tipo de conflictos no son necesariamente negativos. De ellos, se puede extraer mucho aprendizaje y pueden ser un medio para el desarrollo.

Los problemas familiares

Es muy natural hallar situaciones de conflicto en un ambiente familiar, ya que las familias están compuestas por personas de diferentes edades, personalidades e intereses y no necesariamente tienen que estar de acuerdo en todo.

Cuando intentamos tratar los conflictos familiares no buscamos evitarlos, puesto que en cualquier contexto es inevitable que sucedan. Lo que sí queremos conseguir es manejarlos de la forma más inteligente y asertiva posible.

En el momento en que estalla el conflicto o la discusión en la familia, es importante saber controlar las emociones y las diferentes formas de tensión. También, hay que evitar recurrir a antiguos problemas que quedaron sin resolver y que pueden acrecentar aún más la situación actual.

Cuando una familia atraviesa una crisis, las normas y los hábitos de convivencia suelen verse afectados, por lo que será necesario volver a trabajar en ellos.

Tipos de conflictos familiares

Conflictos entre padres e hijos

En este caso, suele haber distintos tipos de conflicto en función de la edad de los hijos.

Cuando los hijos son pequeños, los conflictos suelen ser porque los padres ven que el hijo no está evolucionando según el modelo de conducta que tenían previsto.

Con la llegada de la adolescencia, en torno a los 12 años, es habitual que surjan el mayor número de conflictos. La razón es que los hijos entran en una fase de inestabilidad emocional y cambios de actitud que afectan a la convivencia.

Por último, cuando los hijos son adultos, los problemas de convivencia surgen porque entre los miembros ya hay diferentes formas de pensar y de vivir. Ya han dejado de ser niños y la relación es entre adultos, con los desencuentros normales que pueden darse en cualquier otro contexto.

Conflictos de pareja

Otro de los tipos de conflicto familiares más frecuentes es el conflicto de pareja. Aunque los problemas en la pareja pueden repercutir en todo el ambiente familiar, también pueden servir para reforzar el vínculo o para potenciar ciertas pautas de convivencia.

Normalmente, los problemas de la pareja proceden de una falta de comunicación, un trato verbal hiriente o incorrecto o incluso, puede que depositemos en nuestra pareja nuestros propios problemas, y sea nuestra propia crisis personal la que afecte a la familia.

Otras veces, los conflictos de pareja proceden de una sensación de pérdida de libertad por parte de uno de los individuos o por el hecho de intentar cambiar la forma de ser del otro.

Conflictos entre hermanos

Los conflictos entre hermanos son, probablemente, los más habituales en el seno familiar. La parte positiva es que suelen ser breves y, en muchos casos, ni siquiera es necesaria la intervención de los padres.

Además, este tipo de conflictos puede enseñar a los hijos a lidiar con los enfrentamientos que inevitablemente aparecerán en la edad adulta.

Conflictos con abuelos

En ocasiones, los abuelos conviven en la misma casa con uno/a de sus hijos y la familia de éste/a.

En esos casos, pueden surgir enfrentamientos por el hecho de comenzar a vivir con alguien que tiene diferentes rutinas, forma de ser o hábitos personales.

Los conflictos con nuestros mayores pueden ser muy dolorosos porque intentamos evitar que los últimos años de nuestros familiares sean así, pero por otro lado, surgen problemas inevitables entre convivientes.

Conflictos en la tercera edad

Cuando llegamos a ciertos hitos propios de la tercera edad, por ejemplo, la jubilación, surgen conflictos en la convivencia. Es habitual que a las personas les afecte sentir el deterioro propio de la edad, la sensación de soledad…o incluso, la pérdida de seres queridos.

Ante estos cambios, la percepción del individuo puede ser muy traumática y afectar a su convivencia con los demás.

Cómo tratar los conflictos familiares

Es importante que sepamos que los conflictos familiares, aunque sean episodios desagradables y que intentamos evitar, pueden suponer una ocasión perfecta para aprender nuevas técnicas de resolución de problemas.

Además, nos ayudan a conocer a las personas con las que vivimos, a ser más empáticos, a fomentar el diálogo, etc…

En todos los círculos sociales surgen desencuentros, por lo que es más que normal que en una familia sucedan también.

Algunos consejos que pueden ser útiles para afrontar los conflictos familiares, son:

  • Ser más cuidadosos con nuestra forma de hablar a los demás.
  • Aprender a escuchar a los demás y ser más empáticos con sus problemas.
  • Permitir que todos los implicados en el conflicto, intervengan y expresen su opinión.
  • Seguir expresando afecto, a pesar de atravesar una situación de crisis o conflicto.
  • Tratar los problemas cuando estos ocurren y evitar que se acumulen durante mucho tiempo.

Recuerda que si necesitas ayuda para aprender herramientas o formas de afrontar los problemas familiares, puedes pedir ayuda profesional. En Libella Psicología estaremos encantados de ayudarte.

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