Cómo resolver los conflictos familiares

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Los conflictos familiares suelen producir mucho malestar entre los miembros de la familia cuando no se resuelven de forma adecuada. Sin embargo, se trata de un tipo de conflicto muy habitual, por lo que conviene saber las pautas para lidiar con ellos.

Un conflicto bien gestionado nos permite crecer y aprender nuevas formas de relacionarnos.

Entre todos los tipos de conflicto familiar, los familiares son los más habituales, pero también los que más dolor producen, puesto que cuando la familia está en juego, sufrimos tanto por nosotros como por las personas a las que más queremos, que son nuestros familiares.

En ocasiones, los miembros de la familia no saben resolver estos conflictos ya que no disponen de las habilidades necesarias para encontrar soluciones. Por eso, queremos ayudarte.

Conoce los ciclos evolutivos de tu familia

Cada momento o ciclo vital de la familia ayuda a comprender los conflictos que pueden suceder en él y nos ayuda a abordarlos. 

Hay diferentes etapas en la vida de una familia que pueden generar diferentes conflictos:

1. Emancipación del joven adulto

El joven se convierte en adulto y se incorpora a otra red social. Abandona su unidad familiar para constituir un nuevo hogar o, por el contrario, permanece en el hogar paterno hasta edades avanzadas creando lo que se denomina «nido repleto».

2. Matrimonio o convivencia en pareja

Cuando la familia se encuentra en esta fase, es importante llegar a acuerdos: cómo van a organizarse con sus familias de origen, distribución de tareas domésticas, gustos personales, salidas, administración del dinero, ideas sobre hijos y cuándo tener el primero, etc…

Muchas de las decisiones de la pareja están influidas por la relación de cada componente con sus padres, y pone de relieve lo que cada uno de ellos ha vivido con sus familias de origen.

Por ello, es importante sustituir esa herencia por una relación de pareja más adulta en la que las decisiones que tomen estén separadas de esta influencia, aunque a menudo no resulta fácil hacerlo.

3. Nacimiento de los hijos

Otra fase clave en cuanto a conflictos familiares son los originados por el nacimiento de un hijo. En este momento vital, se producen nuevas situaciones de tensión y se puede añadir el conflicto que siente la madre respecto a su reincorporación al mercado laboral.

Además, puede ser un escenario en el que surjan celos, normalmente del padre hacia el vínculo de la madre con el bebé. Por otro lado, las familias de los miembros de la pareja también pueden influir en esta fase adquiriendo protagonismo al convertirse en abuelos.

4. Familia con hijos en edades intermedias

En este periodo influye mucho la situación laboral que tenga la pareja, ya que si uno de ellos no cumple sus metas o ambiciones a nivel profesional, puede que traslade su desilusión al resto de su familia.

Esto sucede, por ejemplo, cuando el padre o la madre se encuentra en situación de desempleo y siente que no es capaz de llevar las riendas de la familia, o cuando la mujer renuncia a trabajar en épocas de crianza y siente que esa situación le pasa factura en su proyección profesional y su pareja no sabe encuadrar esta situación, no entendiendo a su mujer y no pudiendo así apoyarla en compartir responsabilidades en cuanto a la crianza para que pueda seguir desarrollándose profesionalmente.

Ambos escenarios suelen ser fuente importante de conflictos familiares. Otra situación, por el contrario, puede ser cuando el éxito profesional es superior al que pensaban y uno de los miembros de la pareja siente que el otro no le apoya o no le reconoce, lo que desencadena conflictos debido a resentimiento, celos, etc…

5. El nido vacío

Cuando los hijos crecen y se independizan, pueden surgir conflictos en la pareja, ya que se plantea un nuevo escenario con los dos solos.

En ocasiones, es posible que la vida social se vea incrementada ya que la pareja buscará amigos con los que disfrutar de ratos de ocio. En estos momentos, sin embargo, suele suceder la pérdida o deterioro de los padres de alguno de los miembros de la pareja o el aprendizaje de convertirse en abuelos, que además de ser una fuente de satisfacción, en ocasiones también genera conflictos por las cargas que deben asumir.

6. Fin de la vida profesional

En la fase de jubilación surgen importantes conflictos entre los miembros de la pareja debido al incremento en el tiempo libre y, en algunos casos, debido al sentimiento de incapacidad que generan los achaques de salud.

Además, la soledad ante la muerte de uno de los miembros de la pareja puede generar depresiones. La familia, además, debe enfrentarse ante la difícil cuestión de cuidar de la persona mayor o enviarla a una residencia. Punto éste de nuevos conflictos entre los hijos.
Es decir, cada etapa vital de la familia comporta unos conflictos específicos pero también supone la apertura de nuevas experiencias y aprendizajes, alternándose fases de equilibrio con conflicto y un continuo camino en el que habrá que superar crisis que, además, tenderán a mezclarse y sobreponerse.

Muchos de los conflictos familiares surgen en momentos de tránsito entre una y otra etapa vital, por lo que tendremos que tener en cuenta esto para desarrollar nuevas habilidades con las que podamos atravesar estos ciclos sin venirnos abajo.

Algunas ´técnicas que pueden ser efectivas a la hora de resolver los conflictos familiares son:

  • Saber gestionar las emociones: Manejando las emociones, se transmite autocontrol al resto de miembros de la familia. De este modo es más sencillo aprender a escuchar, a alcanzar acuerdos, etc…
  • Planificar posibles soluciones: Los conflictos por el desorden, el reparto de tareas, los deberes y demás, son muy habituales. Por ello, es esencial que hayamos negociado previamente entre los familiares cómo vamos a resolver este tipo de situaciones.
  • Estar preparado para ello: Para resolver conflictos hay que estar dispuesto a negociar correctamente.
  • En los conflictos, todos ganamos o perdemos: Es importante saber que la resolución de un conflicto nunca es un ganador contra un perdedor. O todos ganamos, o todos perdemos. Por ello, la única manera de resolver los conflictos será de forma positiva.
  • Saca la parte positiva: Lo más habitual en una familia es que haya conflictos. De otro modo, podría significar que hay poca comunicación entre los miembros de la familia y que estos eviten hablar por temor a la discusión. Por ello, si en tu familia existe el conflicto, piensa que es lo más natural e, incluso, lo más saludable.

Y recuerda que si estás atravesando momentos complicados o necesitas ayuda para resolver un conflicto familiar, podemos ayudarte.

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