Problemas psicológicos con origen en trauma infantil

En terapia es habitual descubrir que muchos de los problemas que tienen los pacientes en la actualidad, proceden de su infancia. Hoy te vamos a contar qué es el trauma infantil y cuáles son algunos de estos problemas.

Es cierto que muchos de nuestros errores como padres, o los que tuvieron nuestros padres con nosotros, pueden introducirse en el subconsciente y permanecer ahí durante años. Y un día, de pronto, deciden dar la cara en todo su esplendor.  

Qué es el trauma infantil

Muchos manuales de psicología describen los sucesos traumáticos infantiles como aquellos que comprometen la vida o la integridad de las personas; por ejemplo, atentados, violaciones, accidentes, enfermedades, robos con agresión, etc… . Además, se considera que no es necesario haberlos vivido de primera mano para que supongan un trauma, simplemente con presenciar algún episodio así, ya puede ser suficiente.
 Sin embargo, ha quedado demostrado que los traumas infantiles pueden proceder de cualquier situación que una persona haya vivido en una situación concreta y en la que se haya sentido desbordada o sin saber cómo asimilarla. En el caso de que esa experiencia se mantenga en el tiempo, se convertiría en un suceso traumático para el sujeto.

Estas experiencias traumáticas no se pueden procesar en nuestro cerebro al igual que se procesan otro tipo de experiencias o recuerdos no traumáticos y es por ello que los recuerdos traumáticos nos causan daños emocionales incluso en el presente (experiencias traumáticas sin tratar ni reparar de nuestra infancia, nos dañan seriamente en nuestro presente).

Esto significa que no es necesario haber vivido situaciones límite para registrar traumas infantiles. Los principales traumas para los niños se dan con sus figuras de apego fundamentales, que suelen ser su padre y su madre.

Es común en la infancia sentirnos desbordados por multitud de experiencias cotidianas pero para los niños es suficiente con que sus figuras de apego estén disponibles para ayudarles a transitar esas emociones, a tranquilizarse y a volver a sentirse seguros otra vez.

Qué problemas tienen su origen en el trauma infantil

El trauma con origen en las relaciones con figuras de apego son difíciles de detectar en muchas ocasiones, en especial para la persona que lo sufre, que no suele relacionarlo con dichos episodios.

Muchas veces, estos problemas son confundidos con otros trastornos psicológicos.

El TDAH en niños, la dependencia emocional en adultos… pueden ser la consecuencias de traumas de apego. Los pacientes manifiestan impulsividad, comportamientos agresivos, carencia para regular los afectos, déficit de atención, fallos de memoria, baja autoestima, problemas para relacionarse e, incluso, dolores sin causa física demostrada.

Sin una buena base, los cimientos que construyamos después es más probable que sean inestables. Tanto es así, que el 70% de las enfermedades psiquiátricas en adultos tienen su origen en la infancia o la adolescencia.

El mayor riesgo se sitúa hasta los cinco años de edad, ya que ahí concluye la fase de maduración cerebral, el desarrollo de la conducta emocional y la adaptación social.

Otros problemas con origen en el trauma infantil:

Tendencia a la negatividad

Hay personas que tienden a quedarse con las cosas negativas de las cosas. Suelen tener tendencia a padecer ansiedad o depresión. De hecho, aunque la depresión es una enfermedad muy compleja y no todas las personas están deprimidas por el mero hecho de estar tristes, se cree que puede haber un componente hereditario en ella. Otros expertos la han asociado a un exceso de control en la infancia: los padres que no han fomentado la autonomía de sus hijos cuando eran pequeños y, por el contrario, han intentado controlarlo todo, pueden ocasionar adultos con falta de confianza en sí mismos, tendencia a la ansiedad, etc…

Problemas de insomnio

Los problemas para dormir son muy habituales en multitud de pacientes. En estos casos, sienten que hay problemas con el trabajo o la familia que impiden a su mente descansar. Se trata de personas demasiado exigentes consigo mismas y muy responsables. ¿Sabías que existe cierta asociación entre el insomnio en adultos y el bombardeo de frases en la infancia del tipo: «pórtate bien», «a ver si maduras de una vez»…?

Problemas para expresar las emociones

¿Cuántas veces hemos escuchado de niños las siguientes frases? «No llores», «qué feo te pones cuando lloras», «tienes que ser valiente», «el miedo es de cobardes»… Todas estas frases van calando en nuestro subconsciente y pueden ser la base de muchos de los problemas que los adultos tienen para expresar sus emociones y sentimientos.

Problemas de autoestima

Las comparaciones son odiosas, pero con frecuencia caemos en el error de hacerlo con los más pequeños: «mira qué bien juega tu primo al fútbol», «a ver si sacas las mismas notas tú que tu hermano»… Todos estos mensajes provocan problemas para valorarnos en la edad adulta. Esas personas en lugar de fomentar su propia personalidad, buscarán las cualidades que más brillan de los demás para intentar imitarles y parecerse a ellos.

Falta de iniciativa

Se cree que si de niño recibimos muchas instrucciones del tipo: «déjate de tonterías», «no te hagas ilusiones», «esa idea tuya no vale para nada»…tendremos dos posibles respuestas: la rebelión contra los padres con el fin de demostrarles que están equivocados o, sencillamente, el dejarnos llevar por sus palabras y dejar de creer en nuestras ideas. de este modo, nos quedaremos escondidos a la sombra del resto y no tomaremos la iniciativa, ya que hemos crecido con la convicción de que nuestras ideas no sirven de nada.

 

Estos niños, si no reparan ese trauma, serán adultos con tendencia a evitar las relaciones afectivas y que se mostrarán fríos o con falta de empatía. También pueden manifestar dependencia emocional tanto de una pareja como de un hijo, una madre o cualquier figura que pueda reemplazar ese vínculo que no tuvieron de pequeños con sus figuras de apego.

Esto explica en cierta medida la necesidad de afecto o el miedo a la soledad que podemos sentir cuando atravesamos una ruptura de pareja, o el comportamiento frío de esas personas que parece que no consiguen entablar una relación de pareja y huyen de la situación. Incluso, pueden ser la razón de no poder dejar a una pareja que nos hace daño o caer en depresión cuando un hijo se va de casa.

Por todo esto, si crees que sientes dependencia emocional, que te cuesta controlar tu agresividad, que hay algo que no funciona en tus relaciones o que sufres un vacío en tu interior, probablemente necesites ayuda psicológica para reparar ese vínculo y entender dónde está el origen de tu sufrimiento. Superar hechos traumáticos es muy complicado sin la ayuda de un profesional.

Recuerda que nosotros podemos ayudarte. Desde la psicoterapia familiar sistémica y desde el EMDR podemos ayudarte a procesar todas aquellas situaciones infantiles traumáticas que sin ni siquiera saberlo te puedan estar afectando en tu vida actual.

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