El fantasma del confinamiento

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Después de varios meses (casi un año), desde el primer confinamiento por Coronavirus, hemos llegado a un punto que vuelve a ser complicado y en el que el fantasma del confinamiento nos acecha. ¿Por qué sucede esto? Te lo explicamos.

Ha pasado mucho tiempo desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, en marzo de 2020, y la implementación de medidas para combatirla. Primero, tuvimos que hacer frente a un confinamiento al que nunca antes nos habíamos enfrentado. Después, con la relajación de medidas tras la primera ola, mantuvimos medidas de seguridad y normas sociales con las que evitar la propagación del virus, que seguía latente.

Ahora, en plena tercera ola, son muchas las alarmas que han saltado a los medios de comunicación y que anticipan un endurecimiento de medidas de prevención. Por ello, la sombra del primer confinamiento vuelve a nosotros y se suma a otro gran enemigo que nos acompaña en esta batalla: el cansancio.

Las malas noticias, la desesperanza, la pérdida de seres queridos, el miedo al contagio, los problemas económicos… Estamos atravesando situaciones muy delicadas y desconocidas. Además, se están prolongando en el tiempo y nos cuesta ver el fin de esta situación.

En estas circunstancias, es normal que nuestro estado de ánimo comience a desfallecer y nuestra capacidad de adaptación a un futuro cada vez más incierto, se tambalee.

Como consecuencia, pueden aparecer el desánimo, la falta de motivación, la pérdida de la esperanza…Además, en momentos así, la mente pasa más tiempo ocupada por sentimientos depresivos: la tristeza por no poder pasar tiempo con nuestros seres queridos, la preocupación por el futuro… Y empezamos a desconfiar de lo que vendrá.

Síntomas tras una pandemia prolongada

  • Uno de los más comunes es la sensación de cansancio físico independientemente de las horas de sueño que hagamos. Suele aparecer una sensación de apatía y desgana ante todo lo que nos rodea.
  • Los síntomas de tristeza, dificultad para concentrarse y otros malestares que no están relacionados con una causa orgánica, sino emocional.
  • Búsqueda de aislamiento: ante la avalancha de información que, además, no es demasiado positiva, la respuesta de algunas personas es evitar hablar del tema, o no querer escuchar las noticias relacionadas con la pandemia. Esto conduce a que, en algunos casos, estas personas tienden a aislarse y a centrarse en otras cosas.
  • Negación: con el paso del tiempo y la evolución de la pandemia, han surgido corrientes de pensamiento «negacionistas» que incluso dudan de la existencia del virus o se rebelan contra las autoridades y contra las normas. En estas personas podemos ver tendencia a participar en fiestas, eventos o acciones de protesta.
  • Exceso de control: por el contrario, hay personas en las que sucede algo completamente diferente: se obsesionan con el asunto y están permanentemente a la expectativa de las noticias sobre la pandemia. Este perfil de personas se corresponde con mayores tendencias a la inquietud y ansiedad.

Problemas que se acentúan

Esta situación lo que produce es un incremento de la ansiedad. Normalmente, la evolución es progresiva, aunque es cierto que puede verse acelerada si la persona está atravesando otras dificultades como la pérdida de seres queridos o del propio trabajo.

Otros pensamientos negativos que suelen surgir en este contexto son la falta de interés o motivación, los pensamientos obsesivos para centrar la mente en un tema diferente a la pandemia, los problemas alimentarios, como puede ser el abuso de determinados alimentos o la falta de apetito, o los trastornos en el sueño.

También es habitual, fruto del estado de ánimo que atravesamos, que la relación con otras personas se deteriore o estemos más irritables y se produzcan más discusiones y desencuentros.

¿Qué ocurre cuando esta situación se alarga?

Todos estos sentimientos son habituales ante la situaci´ón que estamos atravesando. El problema surge cuando los síntomas persisten por periodos de tiempo prolongados, como sucede con la actual Pandemia. 

En este caso, la persona empezará a experimentar estrés crónico, que es un tipo de ansiedad patológica que generará diversos problemas en el organismo. En este escenario, si el origen del estrés no se resuelve o la situación es tan estresante que nos sobrepasa, podemos caer en este tipo de estrés crónico.

Herramientas para evitar el estrés de la pandemia

  • Permanece atento a las señales que te manda el cuerpo: si procuramos escuchar a nuestro cuerpo, percibiremos señales que nos alertarán de que algo no va bien antes de que estemos desbordados. Por ejemplo, si observas que tu actitud es más negativa, que tus pensamientos son más pesimistas o que tu estado de ánimo ha decaído mucho, intenta poner remedio a tiempo para que tu estado no empeore.
  • Practica ejercicio físico: ante esta situación, en especial cuando debemos permanecer en confinamiento por largas temporadas, es posible que nuestra actividad física se vea mermada. Sin embargo, el deporte te ayudará a combatir estrés y ansiedad. También te hará reforzar la sensación de autocuidado, por lo que nos encontraremos mejor.
  • Evita aislarte: es importante que cuentes con soporte emocional en tu entorno: los grupos familiares o incluso las plataformas que nos permiten mantener comunicación a distancia a través de Internet deben ser tus aliadas en momentos tan complicados para las relaciones sociales.
  • Mantén tus intereses: siempre que sea posible, es conveniente que no dejes de lado la parte lúdica que te genera placer: la lectura, las series, las manualidades, la cocina…
  • Limita el tiempo dedicado a la información: aunque es recomendable estar al tanto de la actualidad, no es positivo estar permanentemente informado acerca de la pandemia. Esto puede ocasionar una situaci´ón de alerta permanente que nos distraerá de otras cosas y nos causará malestar.
  • Si tienes niños o niñas, tienes la oportunidad de evadirte de este panorama: los niños cuentan con menos recursos para calmarse y dependen de un adulto seguro, por eso, atender a sus peticiones de juegos y demás aspectos cotidianos, será una actividad positiva también para ti.

Si, a pesar de todo, no consigues superar estas sensaciones y necesitas apoyo profesional, recuerda que podemos ayudarte.

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